Distonía

La distonía es una enfermedad neurológica que afecta aproximadamente a entre 30 y 50 de cada 100.000 personas en todo el mundo. Se caracteriza por contracciones musculares sostenidas que causan torsiones y movimientos repetitivos o posturas anormales. Los espasmos musculares de la distonía pueden ser dolorosos e influir en las actividades diarias.

La distonía puede afectar a una zona específica del cuerpo o presentarse de manera más generalizada en diferentes grupos musculares. Además de los movimientos y posturas involuntarias, la distonía puede cursar con  síntomas no motores que incluyen problemas psiquiátricos asociados a la enfermedad.

Igualmente, pueden padecerla personas de todas las edades. Ciertos tipos de distonía tienden a comenzar a edades específicas. La distonía en bebés y niños probablemente requerirá un plan de tratamiento diferente que en adultos de mediana edad o mayores.

Una o varias zonas del cuerpo no reaccionan correctamente y pueden apreciarse posturas extrañas como el retorcimiento, movimientos involuntarios y patrones repetitivos que a menudo se confunden con el temblor o los tics.
Puede manifestarse con movimientos involuntarios en una o varias zonas del cuerpo. Así mismo, la persona afectada, puede percibir los síntomas solamente cuando hace una tarea específica.
En ocasiones, la actividad de una parte del cuerpo puede desencadenar movimientos involuntarios en el lado contrario.
Las personas afectadas aprenden trucos sensoriales que alivian temporalmente o momentáneamente los movimientos distónicos.
Algunos tipos de distonía están asociados a trastornos psiquiátricos como; el trastorno obsesivo compulsivo TOC, ataques de pánico o la depresión, entre otros.
 
Generalizada: Distonía que afecta al torso y al menos a otras dos áreas del cuerpo, habitualmente las extremidades.
Funcional: La distonía se manifiesta como parte de un trastorno neurológico funcional, es decir, al realizar una tarea específica. 
Segmentaria: Distonía que afecta a dos o más partes del cuerpo conectadas, como podrían ser la cara, el cuello y el brazo.
Focal: Distonía que se manifiesta en una sola parte del cuerpo, como por ejemplo, el cuello.
Adquirida o secundaria: Distonía que aparece por una causa específica, como podría ser una reacción a un fármaco, una lesión cerebral o como síntoma de otro trastorno neurológico o metabólico.
Aislada o primaria: la distonía es el único síntoma neurológico que afecta a la persona.
Discinesias paroxísticas: la distonía puede acaecer en episodios, en muchos casos con síntomas de movimientos adicionales.
Generalmente, la distonía se clasifica según la causa, la edad de aparición de la enfermedad y la distribución en el cuerpo.
Distonías Primarias:
Aquellas en las que la distonía es el síntoma principal y su causa suele ser genética aunque en algunos casos no se haya identificado el gen que la provoca.
Distonías Secundarias:
Aquellas en las que se identifica su causa, como una lesión en los ganglios basales, exposición a drogas o sustancias tóxicas o una enfermedad neurológica heredada o adquirida.
Síndromes “Distonía Plus”:
Son aquellos en los que la distonía se combina con otros síntomas neurológicos. Incluyen la distonía sensible a la Dopa y la distonía mioclónica (MDS).
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/j.1468-1331.2010.03049.x
Hay muchas causas por las que se puede desencadenar una distonía. La persona afectada puede ser portadora de una mutación genética nueva o heredada. En otras ocasiones puede deberse a cambios en la actividad cerebral causados por otro problema de salud, como una lesión cerebral traumática, entre otros.
La distonía puede estar asociada a numerosas enfermedades y condiciones. Éstas incluyen complicaciones vasculares específicas como; infecciones, tumores cerebrales, problemas metabólicos, trastornos neurodegenerativos, trastornos desmielinizantes y cambios estructurales, entre otros. En estos casos citados anteriormente, se considera como distonía secundaria.
Se ha identificado que muchos medicamentos causan distonía. Sin embargo, en algunas ocasiones no se ha descubierto un claro desencadenante del origen de la distonía. 
La distonía no acorta la esperanza de vida ni provoca la muerte. En casos aislados de distonías muy severas que afectan a muchas áreas del cuerpo, pueden surgir problemas secundarios a la distonía que pueden causar condiciones potencialmente mortales. No obstante, estos casos son bastante raros y generalmente tratables, pero la distonía en sí misma no acorta la vida.
El manejo y tratamiento de la distonía lo debe gestionar un neurólogo o neuropediatra experto en trastornos del movimiento. Así mismo, la persona afectada debería ser atendida por un equipo multidisciplinario experto en la patología.
El tratamiento de la distonía no es de talla única.
El tratamiento para la distonía debe personalizarse. Aunque todavía no existe una cura, sí existen opciones de tratamiento disponibles para mejorar la calidad de vida.